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El Colegio San Francisco Javier, de la ciudad de Pasto, obra de la Compañía de Jesús se remonta a la presencia misional de los jesuitas desde el siglo XVI en el actual territorio del sur oriente colombiano. Desde entonces los primeros Padres, incursionaron en la difícil travesía de evangelizar la amazonia y Orinoquia, y fundaron residencias en lugares más poblados para recobrar fuerzas y continuar en la misión.

En las cortas estadías en la residencia que establecieron en Pasto en el año 1643, fueron conquistando los corazones de los Pastusos, seducidos por el espíritu de los Padres de la Compañía a quienes se atribuyeron milagros ante las catástrofes naturales que despertaban tanto miedo entre los habitantes de la villa.

El clamor de los pastusos al Rey, por la permanencia de los misioneros jesuitas y la fundación de un colegio, solo se hicieron realidad hasta 1712.  Desde entonces la historia de Pasto se une al devenir de casi cinco siglos de la Compañía de Jesús, trabajando en el apostolado de la educación.

En 135 años de historia del regreso de los jesuitas a Pasto, la educación en constante evolución ha sido plataforma de otras obras de la Compañía con la visión de una misión dinámica y permanente.

La tradición de la institución y la evolución de la propuesta pedagógica de la Compañía de Jesús, marcan las etapas de su historia.

“Virtud y Letras”

Colegio de la Compañía 1712 – 1767

Fundado en 1712 por la Compañía de Jesús en Pasto, 200 años después de la fundación del primer colegio de la Compañía de Jesús en Messina Italia, recogía la experiencia para entonces bicentenaria de la Ratio Studiorum, segundo documento corporativo para la misión educativa, después del capítulo IV de las constituciones de San Ignacio.

La Ratio es la primera semilla de la formación integral, donde la persona es el centro de una educación en valores y conocimientos que se resume en la máxima “Virtud y Letras”.

Ese proceso experiencial de casi 250 años se ve interrumpido por la supresión de la Compañía de Jesús y su extrañamiento del mundo hispánico en 1767 y la supresión de la orden en 1773.

Colegio Seminario 1885 a Colegio San Francisco Javier 1970

La  República de Colombia, en el contexto de la constitución de 1886 afronta los retos de la educación.  Sin recursos ni experiencia, recurre a la iglesia para educar al pueblo colombiano. El entonces presidente Rafael Núñez gestiona el regreso de los jesuitas para el impulso de la educación en un contexto propio del siglo XIX, contrario a la reformulación de la Ratio Studiorum, que, sin embargo, permeo todo el proceso evolutivo de nuestra pedagogía.

El Colegio Seminario, fundado en 1885 como un colegio diocesano, dirigido por los primeros jesuitas que restablecieron la presencia de la Orden en Pasto y en 1925 constituido como obra plena de la Compañía de Jesús, con el nombre de San Francisco Javier, continúa el camino formando en virtud y letras con las  primeras pautas del Ministerio de Educación Nacional, para la organización y selección de contenidos.

Los cambios en la Compañía de Jesús, suscitados por el Concilio Vaticano II y el generalato del P. Pedro Arrupe., S.J.,  conducen la obra educativa al rencuentro con el espíritu ignaciano, y un cuestionamiento  entorno al apostolado de la educación y su actualidad en un mundo, aunque diferente al momento histórico de la Ratio Studiorum, ávido de la centralidad del hombre humanista y social.

Colegio San Francisco Javier de 1970 a la generación centenaria de 1985

“La educación personalizada, un espíritu y unos instrumentos de trabajo”.

Las décadas comprendidas entre 1950 y 1970, fueron de intensas búsquedas en el campo de la pedagogía a nivel mundial. Los pedagogos, inquietos por una formación en valores y una respuesta a los contenidos que los gobiernos proponían;  impulsan a la Compañía de Jesús, particularmente en España, a implementar la pedagogía del P. Pierre Faure S.J., conocida como la Educación Personalizada, motivada por la espiritualidad ignaciana, como interiorización y acción de signo católico.

A partir de 1970, en el Colegio San Francisco Javier, se incorporan elementos de la nueva propuesta como el trabajo personal, mediante el desarrollo de guías, el trabajo grupal en el cual, cada estudiante interactúa y aporta la puesta en común y la clase comunitaria. Paralelamente, desde 1980 al interior de la compañía de Jesús, se suscitaban interrogantes alrededor de la verdadera eficacia de los centros jesuitas de enseñanza secundaria, y cómo estos podían ser impulsores de  las preferencias apostólicas de la Orden, surge entonces la Comisión Mundial para el Apostolado de la Educación en la Compañía de Jesús ICAJE.

1986 a 2006

“Características de la educación  de la Compañía de Jesús”

La fuerza de la globalización hace que, en esta etapa, los colegios de la Compañía de Jesús comiencen a caminar por una red de senderos de crecimiento e historia común. 1986 es el punto de partida para dar respuesta a tantos interrogantes y consolidar la propuesta pedagógica, en los colegios de la Compañía de Jesús. Se producen 2 importantes documentos corporativos, Las Características de la educación de la Compañía de Jesús (1986) como resultado de la Comisión mundial para el apostolado de la educación y  Pedagogía Ignaciana. Una propuesta práctica para los educadores (1993) aportando el enfoque del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI).

A nivel de Latinoamérica, los esfuerzos de la Compañía Universal se plasman en el PEC, Proyecto Educativo Común de la CPAL, Conferencia de Provinciales de América Latina y finalmente, en Colombia se engloban todos los esfuerzos en un compendio práctico que es el Manual del Aula de Clase concebido por el P. Carlos Vásquez S.J. y un grupo de trabajo del Colegio San Luis Gonzaga de Manizales.

2006 a 2019, La innovación Pedagógica

En un mundo en constante evolución, donde se suceden con inmediatez diversos panoramas de cambio, permeado por la influencia de la tecnología, la ciencia y el desplazamiento del ser humano, la educación continúa en el reto de aportar una formación humanista, y cobra más valor la necesidad de una sociedad  de hombres formados para los demás y con los demás, como horizonte marcado por los padres Pedro Arrupe y Hans Kolvenbach.

El P. General Arturo Sosa Abascal S.J., en su intervención en el Congreso Internacional de Delegados de Educación en Rio de Janeiro en el año 2017, hace un llamado a un apostolado intelectual, en un mundo universalizado e intercultural, apostando por la renovación como

“……….una tarea permanente en el trabajo educativo. Tenemos que ir un paso delante de lo que hoy conocemos e imaginamos. Nuestros modelos educativos deben preparar a los jóvenes para el futuro. No podemos quedarnos en modelos educativos en los que los adultos nos sentimos cómodos. Por ello hay que ir un paso adelante. Tenemos que estar alertas contra el peligro de la inercia institucional que impide el discernimiento y la necesaria renovación.”

El Colegio San Francisco Javier, en esa búsqueda por la renovación se ha interesado por las experiencias de los Jesuitas en el mundo, como la propuesta de JESUITES EDUCACIO, Horitzó 2020, entre otros referentes, para el diseño y apropiación de una  propuesta contextualizada, a fin de contribuir en la construcción del proyecto de vida de los estudiantes y así, sumarse activa y propositivamente a la transformación de una sociedad justa, inclusiva y sostenible, en el contexto de las posibilidades y retos de la región; contribuyendo a la consolidación de la paz en la construcción de un nuevo país.

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