A través del reciclaje, utilizando objetos y residuos ya usados, los estudiantes de prejardín logran, además de sensibilizarse y cuidar el planeta, construir procesos de clasificación con el uso de tapas, generando una serie de relaciones mentales, donde los niños agrupan objetos según semejanzas y diferencias en función de diferentes criterios: forma, color y tamaño. Estas relaciones son las que sirven de base para la construcción del pensamiento lógico-matemático motivando la creatividad e imaginación.

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