Hace un año nos despedimos del Papa Francisco, pero sus palabras siguen caminando con nosotros, especialmente en el corazón de los jóvenes de la Iglesia. Su testimonio permanece vivo, animándonos a creer que la fe se vive en salida y en encuentro.
Francisco nos enseñó que Dios se descubre cuando nos acercamos al otro, cuando escuchamos, cuando no tenemos miedo de involucrarnos. A los jóvenes nos confió un mensaje claro: no quedarnos al margen, no vivir desde la comodidad, sino atrevernos a soñar y a transformar la realidad con el Evangelio.
Hoy no solo recordamos su partida; celebramos una vida entregada, coherente, profundamente evangélica. Sus gestos y palabras siguen siendo llamada y envío.
Nuestro compromiso como Javerianos es asumir su legado: cuidar lo que sembró en nuestros corazones, caminar juntos y seguir construyendo una Iglesia más cercana, más humana, donde los jóvenes sean protagonistas y el futuro se mire con esperanza.
Desde nuestros corazones, los Javerianos te decimos ¡Gracias Francisco!
