En un ambiente cargado de emoción y significado, los estudiantes de grado once realizaron la entrega de banderas a sus compañeros de grado décimo, en un acto que simboliza más una transición y representa la continuidad de la esencia javeriana.
Las banderas, ondeantes y llenas de historia, pasaron de manos con miradas brillantes y corazones latiendo fuerte. Era evidente la emoción de los chicos, conscientes de que este gesto marca un antes y un después en su camino dentro de la institución.
Durante la ceremonia, el padre rector Gerardo Villota Sañudo, SJ, indicó que llevar estas banderas significa encarnar todo aquello que representan: identidad, servicio, compasión, amor y los valores ignacianos que distinguen a la comunidad. Invitó a los estudiantes a dejarse acompañar en esta etapa de la adolescencia, a confiar en el proceso formativo y a caminar juntos con sentido y propósito.
Por su parte, el personero dirigió un mensaje cercano y sincero a todos los javerianos, recordándoles la importancia de vivir cada momento con intensidad y responsabilidad.
Así, entre aplausos, recuerdos y expectativas, se vivió una jornada significativa que reafirma el compromiso de seguir construyendo, desde el corazón, una comunidad llena de valores, sueños y esperanza.




























